Nuestra Historia
Auralink Energy ofrece soluciones de carga para vehículos eléctricos diseñadas para escalar.
Nuestra Historia
Con sede en Melbourne, apoyamos la transición hacia la movilidad eléctrica con infraestructura fiable desplegada localmente. Nuestras operaciones cuentan con almacenamiento en el país y equipos de instalación dedicados, lo que garantiza entregas eficientes y un rendimiento constante en toda Australia.
Diseñamos e implementamos sistemas de carga para una amplia gama de entornos, incluyendo hoteles, desarrollos residenciales, centros comerciales, aeropuertos, puertos y marinas. Cada solución se adapta a las condiciones del sitio, los patrones de uso y la demanda futura.
Nuestra cartera incluye carga AC para uso diario y carga rápida DC de alto rendimiento para aplicaciones comerciales y de alto tráfico. Todos los sistemas son modulares y configurables, lo que permite un despliegue flexible y una escalabilidad a largo plazo.
Auralink Energy opera en Australia, Nueva Zelanda y España, con una presencia internacional en crecimiento. Trabajamos en asociación con agencias gubernamentales, administradores de propiedades, organizaciones comunitarias y operadores comerciales para ofrecer infraestructura práctica y preparada para el futuro.
Nuestra Misión
Impulsar la movilidad global con infraestructura de carga EV escalable.
Impulsamos la movilidad eléctrica global con infraestructura de carga inteligente y escalable.

Nuestra Visión
Hacer de la carga EV una parte natural de la vida cotidiana
cada 100 kilómetros, cada 100 metros, y para uno de cada cien conductores.
Nuestro Equipo
Experiencia técnica y capacidad de ejecución
Nuestro equipo combina experiencia en sistemas energéticos, despliegue de infraestructura y ejecución de proyectos. Operamos con equipos de instalación locales y especialistas técnicos, lo que permite una implementación precisa en entornos diversos.


Desde el diseño del sistema hasta la puesta en marcha y el soporte, mantenemos control total sobre la calidad, la seguridad y el rendimiento.
Esto garantiza que cada despliegue cumpla los requisitos operativos y los estándares de fiabilidad a largo plazo.


